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Nació en
Marbella, "hijo de marbellíes", en 1944.
Fue fundador y propietario de La Esquina de Antonio.
Antonio Rodríguez,
propietario del Restaurante Ciaboga comenzó su andadura en el mundo laboral
en 1958, como ayudante de panadería: "no me gustaba estudiar y decidí trabajar.
Sin embargo, trabajar de noche no me gustaba y dejé la panadería al mes, para
introducirme en el mundo de la cocina. Comencé en Casa Ramón, cerca de donde
está hoy Siete Puertas; entonces, cuando hacía falta algo me decían: niño coge
la bici y ve a Marbella...hoy ya puede ver todo el mundo como está".
Este primer restaurante, era muy
frecuentado sobre todo por gibraltareños de paso a Málaga, nos dice Antonio " y
se trabajaba muchísimo, sobre todo los días que había Feria en Málaga o Toros,
los gibraltareños, que eran nuestros principales clientes, venían con mucha
frecuencia. El cubierto costaba 30 pesetas".
Nos recuerda como la Huerta
Grande, hoy Ricardo Soriano y calles adyacentes, se iba transformando. Primero
chalets, de madrileños, que al recalificarse esos terrenos pasaron a convertirse
en su gran mayoría en edificios.
De Casa Ramón, pasó a la "ciudad" al Mesón
Farina (que era propiedad de un exjugador entonces del Atlético de Madrid) hoy
Cafetería Marbella. Ahí estuvo, como ayudante, hasta que pasó al Grillón, el
primer Restaurante de lujo de Marbella: "por ahí pasaron casi todos los grandes
artistas de la época, tanto españoles, como americanos y europeos. Orson Wells,
Edgar Neville, Antonio el Bailarín, Antonio Ordoñez, Lola Flores...En fin, todos
los personajes y personalidades, tanto del espectáculo, como de la política,
pasaban por Grillón, un restaurante francés. Esto era por el año 60".
Nos
dice Antonio, que aquí aprendió mucho: "debió ser porque el "jefe" (don
Francisco de Lara) ya estaba viejo y me pasó sus secretos. Antes, era muy
difícil que un cocinero te enseñara lo que hacía". De este importante
restaurante y con la lección bien aprendida, pasó al ya extinto Hotel Saint
Tropez, donde sustituyó al propietario del actual Café París de Málaga, el
granadino Pepe García, junto al Faro. De aquí al Ricmar y de este al Metropol y
de ahí a la mili.
Como todos los que aspiraban a ser buenos cocineros en la
época, intentó hasta que lo consiguió trabajar en el Hotel Don Pepe: "por
entonces era la mejor escuela de hostelería que había en la zona. Se aprendía
mucho y además, se ganaba bien."
Después de recorrer todos estos
establecimientos y algunos más, como el Caesare de Puerto Banús, se independizó
y abrió La Esquina de Antonio (1971). "De todo el aprendizaje que obtuve en esos
restaurantes, formé mi propio estilo de cocinar y me independicé; así podía
tener un contacto más directo con el público, que en su mayoría ya eran amigos o
grandes conocidos tras mi larga trayectoria". Pudimos constatar, en el Libro de
Oro del Restaurante, muestras de gratitud y alabanzas sobre su cocina, por
ejemplo del Barón de San Luis, de Antonio Ordoñez, Edgar Neville... Éste, de La
Esquina ha sido uno de los Restaurantes más conocidos de Marbella, mientras
estuvo abierto (1990): "cuando ya no podía cocinar, debido a la enfermedad, los
clientes empezaron a decir que la comida ya no era igual, cuando sí lo era
porque yo la supervisaba. De ahí pasamos a montar Ciaboga en la Plaza de los
Naranjos".
Este restaurante, está especializado en Cocina Mediterránea.
"destacando -nos dice - el pescado. Nos consideramos grandes especialistas y
trabajamos según los productos del mercado diariamente. También si alguien nos
encarga alguna especialidad que no esté incluida en la carta, con tiempo,
también lo hacemos".
Anécdotas y menciones
Ha estado en la Guía Michelin, hasta "que decidimos que se había
vulgarizado". Tienen menciones de Italia, de varias revistas especialidades.
De su paso por los diferentes establecimientos y en el suyo propio, nos
relató numerosas anécdotas, como la de Lola Flores, embarazada de Lolita, que le
preguntó ¿ que bichos son esos?, refiriéndose a unas langostas que tenían en un
vivero. También les preguntó que si con las antenas se podía oír "radio Rusia".
De Antonio el Bailarín, cuenta que en un cumpleaños de su madre se le
había olvidado comprar la tarta y él la tuvo que improvisar..."Quiso darme una
buena propina, pero no la acepté. Fue testigo de este hecho el príncipe Alfonso,
otro cliente habitual de Grillón. Otra cliente habitual fue Ana Pombo, la "jefa"
de la movida de la moda de aquel momento, Mel Ferrer, Sean Connery, Onassis y
Jacqueline, el presidente Kennedy, que bailó con la Maleni, Ava Gadner, Gina
Logobrigida, Dominguín, que incluso hizo de modelo (esto fue en el Restaurante
el Ruedo, donde se hicieron varios pases de modelos, donde estos casi siempre se
hacían personajes de la alta sociedad.... En fin, podrían escribirse varios
libros, según nos dice el propio Antonio de estas vivencias. Hecha de menos "no
haber tenido más cabeza", para guardar más recuerdos, escritos o gráficos, de
estas épocas. No obstante, la memoria le funciona a tope y sigue recordando
nombres y más anécdotas. Recuerda a Goyo (en aquella época en el Don Pepe y
después en Los Monteros), como a su mejor maestro: "era un jefe muy completo.
Aunque he aprendido de todos".
Asociación
Antonio Rodríguez, ha sido uno de los impulsores de la recién creada
Asociación de Jefes de Cocina de Marbella (AJECOMAR). "Surgió para aprovechar el
poco tiempo que nos queda libre, o que les queda a los cocineros, yo ya no estoy
en activo. Anteriormente, pertenecíamos a la Asociación de Hostelería de
Torremolinos. Esto era un problema para nosotros, ya que si bien la pagábamos
como ellos, no la disfrutábamos igual, ya que perdíamos más tiempo en la
carretera. Para hacer algo diferente y que no hubiera discrepancias, con ellos,
y sin discriminar a nadie, a pesar de que sea de Marbella, puede aglutinar y de
hecho tiene socios de otras localidades. Por ejemplo, el presidente Juan Acosta,
es el jefe del Byblos de Mijas, hay otros de Fuengirola, de Málaga...No estamos
cerrados al término de Marbella. En ella pueden entrar, incluso los cocineros
aspirantes a ser jefes, más que nada por no masificar la asociación. Yo no he
querido ningún cargo, por mi situación personal, pero sí colaboro en todo lo que
yo pueda ayudar".
Restauración en Marbella
"El nivel de restauración en Marbella es bastante elevado, con respecto a
muchas ciudades españolas y a otras costas. Aquí tenemos los tres niveles muy
bien representados, desde la comida casera tradicional, a los platos más
sofisticados de la nueva cocina". No obstante, critica a las diferentes
administraciones "que permiten que "cualquiera" monte un restaurante. Dicen que
estamos en un mercado libre, estoy de acuerdo, pero hay que tener, o se debían
exigir ciertas garantías, para montar un establecimiento de este tipo. No sólo
es la decoración".
"Cocinar -dice- es difícil, pero no tanto como aparenta. Cualquiera puede
coger un recetario y hacer una comida. Lo difícil es cocinar, para que te guste
a ti y a cien más. Esto se consigue, además de con el tiempo, teniendo un buen
paladar".
¿Considera la cocina como un oficio de mujeres?
"Tuve un compañero hace muchos años, que decía que la cocina era un oficio
femenino y que los hombres lo habíamos invadido. Esto me causó cierta sorpresa y
me puse a investigar y desde tiempo inmemorial, hay constancia (según el autor
francés Escofiel), eran los hombres los que hacían los grandes banquetes; la
mujer era aquí una simple ayudante. Después está la comida casera y la famosa de
"la abuela". Pero a nivel artesanal e industrial, es el hombre el que lleva más
alto esta profesión. Por lo tanto, no estoy de acuerdo. Es en definitiva una
profesión muy bonita y muy difícil.
Aprendimos también con él, que la base de la cocina francesa, o gran parte de
ella, fue "copiada" de la región más pobre de España entonces, de la zona de
Cáceres y Badajoz, tanto de los conventos, como de los pueblos...sobre todo en
la elaboración de patés. Afirma que la cocina española, está al mismo nivel que
la francesa en todo el mundo.
Aboga por la apertura en la enseñanza de la
cocina, "para que así siga enriqueciéndose. Y que no se hagan comidas muy
pesadas "para que después no se estén acordando de ti mientras hace la digestión
el cliente. Para ello hay que saber muy bien combinar los diferentes platos, con
los postres, con sorbetes a mitad de la comida. Un mundo, que ya está plenamente
al día, en cuestión de calorías, de preparación, etc. Aunque lo más importante
es saber elegir los productos, que siempre deben de ser de primera calidad.
Nos explica también que la cocina tradicional no caerá, "ya que se hace con
productos típicos de la zona y con una elaboración antigua, que la gente sigue
demandando".
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