Ceuta se prepara para una cita electoral trascendental para su futuro inmediato. Los retos del nuevo siglo exigirán a las ciudades niveles de prosperidad que Ceuta no tiene. La Ciudad se arriesga a perder, nuevamente, el tren de la modernidad en favor de su aislamiento.
El estado de la ciudad es el mejor ejemplo de que las cosas no se han hecho bien porque, o no se ha querido o no se ha sabido. Nuestro compromiso es firme en este sentido y responde, en principio, a las muchas muestras de desencanto que nos ha ido transmitiendo la sociedad ceutí.
Los ciudadanos aspiran a tener oportunidades de progresar aunque, por encima de esto, reclaman una ciudad tranquila donde impere el orden y no la impunidad, los excesos y la delincuencia.
Ceuta se juega mucho el próximo 13 de junio. El G.I.L. dispone de resortes suficientes para atraer la inversión que la ciudad necesita y así situarse en un plano de auténtico protagonismo en el conjunto de las autonomías.
Esta ciudad es singular, nunca diferente a otras. Y de esta singularidad nace un hecho diferencial que la ciudad debe aprovechar. Su situación geográfica, sus ventajas fiscales, su legado histórico, sus recursos naturales, sus posibilidades turísticas y la nobleza de su gente son sólo algunos apuntes del potencial en los que Ceuta debe basar su proyección exterior, desde una generación de riqueza interior que sea envidiada en el resto de España.
Ceuta está ante una gran oportunidad que, a la vista de como están las cosas, pudiera ser la última. Los ceutíes pueden decidir su futuro sin complejos, demostrando a todos los demás territorios de España que aquí hay gente inteligente que sabe hacia donde quiere caminar. Gente capaz de sacar a esta ciudad adelante con su trabajo riguroso, moderado pero eficaz en los resultados.
El modelo de gestión del G.I.L. ya ha demostrado que las soluciones de los problemas son posibles. Nuestra propuesta es real y honesta. No se basa en promesas que caen en saco roto, se basa en métodos que dan resultados muy prácticos y positivos.
Pero, en todo este empeño, es fundamental el esfuerzo común de los ciudadanos porque sólo los ceutíes son y serán los auténticos protagonistas del impulso definitivo de su ciudad.

Antonio Sampietro